8. marzo 2026
Republica Dominicana
Nuestro primer viaje al otro lado del charco fue a República Dominicana ya que siempre había soñado con ir a México pero en ese momento mi economía y mis ahorros me daban para ir hasta esa isla caribeña.
Fue exactamente en septiembre de 2010.
Éramos jóvenes y poder conocer ese lugar que todo el mundo venía fascinado, encantado y que parecía como un paraíso pues nos llamaba mucho la atención.
Así que, me dediqué a buscar agencias de viajes que por aquel entonces había muchas en Salamanca con renombre pero todas se subían de precio imposible. Hasta que encontré por mediación de una compañera una agencia de viajes la cual me ayudó a tener "mi viaje".
Como el precio al final fue algo mas económico de lo que esperaba pues añadí unas noches más y teníamos un viaje a Republica Dominicana de 12 días y 10 noches en el "paraíso".
Y como novatos comenzamos a preparar pasaportes, equipajes y todo lo que piensas que tienes que llevar para ir a un país extranjero y como no había mucha información por aquel entonces pues al final preguntando a gente conocida que había estado por esos lares.
Después de todos los preparativos, el día antes nos fuimos a Madrid para coger el vuelo al día siguiente y un familiar nos acercó al aeropuerto donde estábamos totalmente "pez".
Los nervios y la odisea de encontrar todo en un espacio en el cual nunca había estado pues fue una experiencia estresante pero una vez encontrada la puerta de embarque pues ahí nos quedamos durante horas para no perder el vuelo ni ese avión por nada del mundo.
Nuestro vuelo fue con Pullmantur que ahora ya ni existe pero para mí fue la primera experiencia de vuelo, en un avión super gigante donde todo era nuevo y que me llevaría horas después al "paraíso".
Por aquel entonces en el vuelo, como ahora, te daban dos comidas, una bolsa con mantita y almohada y si a mayores tu querías algo mas había que abonarlo. Los auriculares no eran gratuitos y como vas de novato y si querías ver algo en aquellas pantallas que había como en los buses de antes pues tenías que pagarlos porque tenían dos clavijas y no una.
Después de esas horas de vuelo, llegaba la hora de llegar al destino que desde el aire se veía, ya casi anocheciendo, un conjunto de chozas como hechas de paja y una pista muy pequeña porque el resto era todo selva. El piloto se dispuso a aterrizar y donde nada mas aterrizar todo el mundo comenzó a aplaudir y yo no entendía nada. Sería que el piloto si aterriza bien hay que aplaudirle??será que si no lo hubiera hecho bien no hacía falta aplaudir porque nos hubiéramos comido todas las palmeras y no lo hubiéramos contado?? No lo sé, pero habíamos llegado a destino y tenía ganas locas de salir de ese avión y oler esa brisa dominicana.
Nada más salir por esa puerta del avión, no había brisa pero el calor sofocante te daba un tortazo en la cara que de repente comenzabas a sudar de mala manera.
Te desplazabas por la pista de aterrizaje hasta las chozas que veía desde el aire donde las personas que trabajaban en el aeropuerto comenzaban a bajar maletas y a deslizarlas por una cinta rústica que a veces iba a veces no y yo sólo pensaba en que nuestro equipaje no estuviera extraviado ni dañado porque la forma que usaban para que ese equipaje llegara no parecía el mas adecuado.
Cogimos nuestro equipaje, por fin, y como novatos te dirigen hacia la zona de salidas donde hay miles de personas diciendo el nombre de hoteles, touroperadores, nombres personales y un sinfín de gente que no sabes para donde ir. Hasta que llegó una personas y se dirigió personalmente a nosotros diciendo el nombre del touroperador con el que viajábamos y nos recogió las maletas y nos fuimos con él sin saber a donde nos llevaría.
Se dirigió con nosotros hacia el bus que teníamos que coger para ir a nuestro hotel y nosotros pensando que eso era una amabilidad del touroperador y que eso normalmente era así pues le dejamos que llevara las maletas y todo hasta que llegas al bus y es cuando te solicitan la propina oportuna.
Pues esa fue una de nuestras primeras novatadas, no llevar nuestro equipaje y tener que darle en ese momento la propina de 10€ porque no llevábamos billetes más pequeños.
Después de esperar largo y tendido a que todo el mundo subiera al bus, nos fuimos de tour de hotel por hotel hasta llegar a nuestro resort. Otra cosa que a mí no me habían avisado que tenías que ir de paseo por todos los hoteles por ir en transporte compartido y que si pagas un suplemento puedes ir directo y de forma privada. Y esa fue otra novatada que si tu hotel esta de lo primeros en la zona turística o si la mayoría de personas del bus van a tu mismo hotel pues las paradas son pocas pero sino te puedes estar una hora o hora y media visitando todos los lobbys de los hoteles de la zona.
Pues llegado a nuestro resort, que en este viaje fue al complejo Barceló, mas concretamente al Barceló Bávaro Casino. En ese momento era de los más básicos de ese resort pero para ser nuestra primera experiencia era ideal.
Contaros que podíamos estar en nuestro hotel y también en el resto en lo que instalaciones y actividades se refiere pero los buffets solo podíamos usar el que estaba en nuestro hotel y según las noches de estancia podías hacer uso de más o menos restaurantes temáticos del resort.
Como estuvimos 10 noches pues nos dieron a elegir 4 diferentes cenas que podías reservar en el lobby y luego a mayores podías cenar las noches que quisieras en el que estaba dentro de tu hotel que en este caso era de temática español.
En ese resort que era enorme o eso nos parecía a nosotros, teníamos actividades para realizar (aquagym, deportes acuáticos como vela, clases de baile...) siempre había animación por todas partes y especialmente en el hotel que estaba pegando a la playa y que acababan de inaugurar donde había zonas todavía en construcción y estaban haciendo un nuevo teatro para los espectáculos nocturnos.
Las piscinas tenían sus bares de zona húmeda donde podías estar disfrutando del agua a la vez que tomando un cóctel. Múltiples zonas donde había chorros de agua, jacuzzi... en otra zona del resort que era más familiar había unas piscinas con pequeños toboganes para los niños y en nuestro hotel había una piscina pequeña, solitaria, tranquila donde casi no había gente y donde la atención del personal era increíble y estabas como un rey.
Playas de arena blanca con agua cristalina que nunca había imaginado así llenas de palmeras que te daban algo de sombra. Temperatura increíble para ser septiembre que normalmente en España ya comienza el frío, por lo menos por nuestra zona. Un verdadero paraíso.
Nos metieron mucho miedo con no salir del resort porque os pueden raptar, matar o a saber qué pero nosotros no tuvimos miedo ninguno. Según paseábamos todos los días por la playa siempre algún vendedor se nos acercaba ofreciendo souvernirs, tours o lo que en ese momento tuviera.
Ahí nos encontramos con Diesel Pocoprecio, un nombre muy característico que se había puesto el buen hombre para la venta en su pequeña tienda que había dentro de unos locales que pensabas que te iban a llevar a "quitarte los órganos".
Allí nos fuimos con Diesel, el cual nos vendió los lienzos característicos que todo el mundo se traía de RD para poner luego en su casa, la cual no teníamos pero nos los trajimos. Aparte de los lienzos pues nos ofreció hacer alguna salida como a Isla Saona o otras zonas pero nuestro presupuesto estaba un poco ajustado ya que preferí estar unas noches más en aquellas playas que no ver mucho más allá del resort y ahora solo pienso que maldita la hora en la cual no disfruté mas de la gente de fuera y de su vida local.
Aún así hicimos un día una salida a un pequeño zoo que había y que creo que ya no existe donde podías interactuar con la mayoría de los animales menos con los delfines que ya tenía un suplemento.
Esa salida fue algo especial, salimos con un amigo de Diesel Pocoprecio en un coche particular por urbanizaciones y barrios que no sabíamos ni donde estábamos hasta llegar a ese pequeño zoo donde nos tramitó las entradas y nos dijo que cuando quisiéramos volver al hotel sólo teníamos que esperar y un bus que estaba todo el tiempo de hotel en hotel nos devolvería al nuestro.
El resto de días disfrutamos de todo lo que el resort nos ofrecía, shows nocturnos, noches temáticas en restaurantes, actividades por el día con los chicos de animación, cócteles, charlas con la gente trabajadora que nos atendían y que nos contaban sus historias...
Nuestro último día fue duro porque después de tantos días sintiendo que te tratan a cuerpo de rey y que ellos dan todo por poco que le des de propina o a veces nada pues cuesta volver otra vez a la realidad.
El vuelo de vuelta es duro y cansado porque se realiza todo el tiempo de noche y el jetlag personalmente a mi me afecta mucho.
Este primer viaje nos hizo ver como República Dominicana tenía su encanto por su gente, sus playas, su temperatura y nos encantó tanto que queríamos volver allí todos los años de nuestra vida pero para eso había que ahorrar y eran tiempos difíciles por aquí por que llegaba la crisis.
